Luis Benshimol: Signals: más que una galería

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La galería S2 de Sotheby’s en Londres desarrolla la exposición y subasta “Signals“, rindiendo homenaje al proyecto integral de ese nombre que tuvo una breve pero contundente vida a principios de los sesenta. Con su espacio en el centro de Londres, Signals aspiraba a ser mucho más que sólo una galería, sino una plataforma de investigación y centro de divulgación para las nuevas directrices artísticas experimentales de la época. Signals fue un auténtico trampolín para impulsar las carreras de numerosos artistas Latinoamericanos que llegaban a Europa con propuestas sumamente rompedoras, entre ellos Carlos Cruz-Diez, Jesús Rafael Soto y Alejandro Otero. Conversamos con Francisco Arévalo, curador adjunto de la muestra, para ampliar la información.

Paul Keeler, Sérgio de Camargo, Guy Brett, Christopher Walker, David Medalla y Gustav Metzger, 1964. Foto: Clay Perry

Entre 1964 y 1966, apenas un fugaz destello de creatividad surgió en Londres, dándole a la ciudad un necesario empujón para convertirse en capital internacional del arte. El proyecto tuvo por nombre Signals y, más que una galería, sirvió como base de operaciones para un grupo de artistas que buscaba avanzar colectivamente en sus búsquedas y trazar una línea divisoria entre sus innovaciones y las tendencias del momento. Allí se unieron una serie de propuestas avant-garde que aportaban nuevas líneas de investigación creativa por su experimentación con nuevos materiales.

Con un enfoque fresco, joven, interdisciplinar y enmarcado fuera de los parámetros establecidos, rápidamente Signals se convirtió en una de las primeras galerías Londinenses en introducir movimientos experimentales internacionales, como el Cinetismo, Fluxus y Op art. Fue un centro de avanzada clave para muchos de los artistas Latinoamericanos que para entonces llegaban a Europa, aspirando internacionalizar sus conceptos. Carlos Cruz-Diez, Jesús Rafael Soto y Alejandro Otero fueron los venezolanos más prominentes que, con figuras como Sérgio de Camargo, Mira Schendel, Lygia Clark y Hélio Oiticica, formaron parte de exposiciones grupales en el espacio de Wigmore Street, en el centro de Londres.

 

Ansias de más

La postguerra, que propulsó serios cambios en el contexto social internacional, implicó una transición importante para Londres, convirtiéndola en un nuevo punto de referencia cosmopolita, con un marcado resurgir en las artes, la moda, la música y la literatura. Comercialmente, Londres empezó a tener un eje en cuanto a consumo de arte mientras la viabilidad comercial de las galerías parisinas empezaba a complicarse. Para el momento, los dealers de arte en Reino Unido estaban todavía estancados en las corrientes norteamericanas de Pop y Expresionismo Abstracto pero, según comenta Francisco Arévalo, consultor curatorial asociado a la exposición “Signals”, la generación que veía desde lejos a los fenómenos del momento –los Beatles y los Rolling Stones– ya deseaba un cambio. Desde el punto de vista de los artistas, la saturación por los modelos anteriores era más que palpable, existía un deseo inexorable por ir más allá.

Fue precisamente ese ímpetu el que hizo que, en 1964, David Medalla, Paul Keeler y Guy Brett, se unieran en torno a un proyecto que aunara las ganas de Keeler por abrir un centro de investigación artística, los conocimientos curatoriales de Brett y el dominio de Medalla de las nuevas tecnologías que estaban siendo incorporadas en el arte contemporáneo. Esos artistas, sin embargo, no eran figuras prominentes en el mercado artístico aún, a pesar de que varios estaban ya mostrando en París. Aún eran jóvenes produciendo en sus estudios con una gran avidez por conocer, discutir y crear en común para renovar los lenguajes que en ese momento aún dictaban los parámetros del arte.

“Las exposiciones temáticas y en solitario [de Signals] expusieron en Europa a artistas Latinoamericanos de la importancia de Lygia Clark y Sérgio de Camargo. Muchos de estos shows viajaron por Reino Unido. Mis trabajos y los de Soto, Le Parc, Takis, Mathias Goeritz, Alejandro Otero y el Grupo MADÍ fueron eventos reveladores que expresaron nuestras ideas y metas. La galería fue tan importante que se conviritó en un punto histórico de referencia. La revista publicada por Signals era un recurso indispensable para cualquier reseña de arte en los 50 y 60”.

–Carlos Cruz-Diez

Portada del diario Signals “Una década de Fisicromías”, exposición dedicada a Carlos Cruz-Diez. Foto: cortesía Arévalo Fine Arts

Irreverencia y colectividad

La relevancia de Signals fue enorme, sobre todo, en las prometedoras carreras de jóvenes artistas que buscaban renovar los discursos, innovar. Comenta Arévalo que “en la década de los 60, se estaba empezando a investigar la geometría, el color, el movimiento y la mecanización de los procesos para generar nuevas maneras de manifestar el arte. En Latinoamérica ese deseo de ruptura ya se manifestaba en Argentina, Uruguay, Brasil y Venezuela”, pero para movilizar el cambio y alimentar sus prácticas, esta nueva generación se trasladó a Europa donde tuvieron que empezar de cero, sin contactos ni presupuesto. Signals fue clave para conectar a todo este grupo de personalidades singulares que hoy en día están tan posicionadas en el mercado del arte internacional. Se desarrolló una especie de colectivo: “[En esa época], yo iba a Londres muy a menudo. Casi todas las semanas íbamos a Signals porque teníamos la oportunidad de reunirnos con amigos, de hablar y, sobre todo, de escuchar lo que se estaba discutiendo. Era una época espiritualmente enriquecedora y estimulante”, confesó Cruz-Diez a Arévalo recientemente.

Así fue como artistas de distintos orígenes pero con intereses sumamente peculiares, empezaron a aglomerarse en torno a Signals: Liliane Lijn con su pasión por el polvo sideral, TAKIS con sus experimentos de electricidad, Cruz-Diez con sus interacciones de luz, movimiento y color, o Soto con su deseo de incorporar la música en su obra para convertirla en un objeto óptico. Signals apoyó estas propuestas y les cedió espacios a sus artistas, tanto físicamente, con exposiciones en la galería, como con sus reseñas en el diario de mismo nombre.

Signals no sólo fue la galería más importante para el avance del arte Latinoamericano en los 60, sino para impulsar un concepto colectivo, de avance en la investigación. “No fue producto de la individualidad, sino de la simbiosis entre artistas, con el reconocimiento humilde del talento singular. A pesar de que cada uno tenía su lenguaje, trabajaban y compartían conocimiento. A todos estos artistas se les reconoce hoy individualmente, pero gran parte de su fama realmente viene dada por Signals”, afirma Arévalo.

“Signals”: la exposición en S|2

Ciertamente, Signals sólo existió entre 1964 y 1966, pues las dificultades económicas pudieron con la estabilidad de la galería. Sotheby’s Londres busca, con esta exposición, rendir un homenaje a la relevancia de Signals y, con la intención de dar continuidad a su espíritu dinámico e innovador, la exposición cambiará tres veces en sus dos meses de duración. La propuesta curatorial colectiva de Bianca Chu, Darren Leak y Francisco Arévalo, tiene la peculiaridad de rotar las obras para otorgar la frescura por la que Signals se dio a conocer.

La galería S|2 de Sotheby’s –ubicada también en el corazón de Londres (en el distrito Mayfair-Soho)– viene realizando una serie de revaluaciones históricas, recuperando artistas y grupos que, dado su contexto, fueron marginados por la historia, por así decirlo. “Bajo ese concepto”, dice Francisco Arévalo, “había que llegar a Signals”.

Arévalo se encuentra también en su propia misión de revisión, buscando traer el arte Latinoamericano a una coyuntura en la que su relevancia sea adjudicada nuevamente, en la medida en la que el propio arte lo merece. Para eso, dice, debe revisitar las exposiciones que marcaron un antes y un después en las trayectorias singulares de estos artistas. “Muchos de los más internacionalmente reconocidos –Frank Stella, Ellsworth Kelly, Victor Vasarely– han ganado fama y terreno en el mercado porque su contexto geográfico así lo ha favorecido. Sin embargo, ellos se codeaban con los grandes artistas Latinoamericanos que también marcaron nuevas reglas en el juego, como Otero, Soto y Cruz-Diez. Los ejes de la balanza del arte venezolano no han sido aún investigados a fondo, pero fueron trascendentales en el proceso evolutivo del arte abstracto”.

 

 


La exposición, que abrió el 27 de abril, permanecerá abierta hasta el 13 de julio de 2018 en el centro de Londres (Mayfair, 31-33 St George Street). 

Melanie García

Coordinadora Editorial @ Benshimolarte

 

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