Luis Benshimol: La primera retrospectiva de Liliana Porter en Europa

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“Liliana Porter, Diálogos y desobediencias” fue la primera retrospectiva en Europa de la artista argentina, considerada como una de las más lucidas y originales de la actualidad. Sus obras son presentadas en grandes museos a nivel internacional y, recientemente, se exhibió en el Centro-Museo Vasco de Arte Contemporáneo, conocido como ARTIUM.

Pasión por lo imposible

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Desde luego, ya era hora de exhibir en Europa un repaso por la obra de Porter, quien trascendió de sus grabados barrocos sintetizando al máximo el lenguaje creativo, hasta alcanzar el equilibrio y dominar las metáforas. Dentro de su amplio campo creativo, que incluye una gran variedad de recursos visuales, Porter logra describir un mundo particular y asombroso al mismo tiempo, haciendo gala de su finísimo sentido del humor, una ironía inteligente, con una sutileza muy particular.

Para construir un vocabulario simple, se fijó en aquellas cosas a primeras luces insignificantes, como la esquina doblada de un papel, una pequeña arruga, el alcance de una sombra, un clavo diminuto, la tensión de un hilo. La artista mantiene hoy su visión, así como el mismo amor por los “diálogos imposibles”. Sus obras evocan las preguntas que circulan junto a sus pinturas, instalaciones, grabados, dibujos y esculturas, interrogándonos sobre lo real y lo representado, quiénes somos y a dónde vamos.

Porter considera su obra como un ensayo, aproximaciones para intentar llegar a conclusiones a las que uno nunca llega –la razón principal de continuar en la búsqueda. Es usual en sus obras ver dislocaciones, situaciones donde conviven en un sólo plano cosas de distinta naturaleza y emociones discordantes que se encuentran. Su interés radica en internarse en la dimensión virtual de la experiencia postconceptual del individuo y ver cómo se une con lo real, admirando la extrañeza con que se mira.

Subversiones espaciales

A lo largo de su obra, Porter juega con las “subversiones espaciales”, diálogos inesperados y alterar las proporciones, para crear un universo propio perfeccionando las metáforas. La muestra se organizó en tres secciones que resumen lo esencial del trabajo de Porter:

  • Rasgones y tareas: incluye las primeras instalaciones de papel arrugado, sus Trabajos forzados y las Roturas y separaciones
  • El recorrido a la línea: transcurre en su fascinación por las líneas como un espacio de desplazamientos y formas de desbordar espacios y realidades, su amor por las ferreterías, los fondos blancos y los objetos banales.
  • Conversiones y dobles: lleno de diminutos personajes que dialogan, se duplican, se contestan y se clausuran. Una idea muy clara de espacio ilusorio, subversivo, en un espacio de tiempo indefinido entre un pasado más o menos cercanos.

Lilian Porter participa en la Bienal de Venecia y su muestra central Arte Viva, con una versión de la obra “El hombre con el hacha y otras situaciones breves”.

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