Luis Benshimol: Homenaje a Carmelo Arden Quin en Buenos Aires

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Cerca de 20 obras de Carmelo Arden Quin (1913, Riviera, Uruguay – 2010, Savigny-sur-Orge, Francia) serán expuestas en la Galería de Arte Vermeer de Buenos Aires, para recordar uno de los principales protagonistas del legendario movimiento MADÍ a siete años de su muerte. Arden Quin rompió con toda visión metafísica en la geometría abstracta, colocando la obra como un simple objeto visual. El cuerpo plástico materializa algo, la presentación de lo que se ofrece a la mirada del espectador.

El arte como realidad

“Pintar no significa convertir lo real en pintura sino hacer que la pintura sea real”

– Carmelo Arden Quin.

El soporte anterior a MADI, tanto en el arte figurativo como no figurativo, es una superficie de cuatro ángulos rectos y se da en el cuadrado y el rectángulo. Hasta entonces toda la pintura, incluso la geométrica, había sido hecha en el soporte cuadrilátero. Pero los MADÍ pretenden llegar hasta el final de la crisis de representación, romper con el marco ortogonal, liberar en las obras el fondo para resaltar el núcleo que aparece de forma plana en un espacio rodeado de la riqueza de la proliferación de los ángulos.

Sus obras muestran su paso entre el rigor de la geometría y su espíritu lúdico. Arden Quin siempre supo que en el juego también se juega lo más grave, aquello que hace posible tomar del espacio lo que no se ha dicho, aquellas imágenes cambiantes que se hace visibles en sus obras. En toda su obra, se muestra su larga vida al servicio del arte.

MADÍ, en búsqueda de nuevas formas

En el 2014, se realizó una importante retrospectiva del artista en la galería Durban Segnini. La muestra incluía 60 pinturas, realizadas dentro del período comprendido entre 1938 y 2009, explorando el concepto artístico del movimiento que creó e impulso y el carácter abstracto de su obra. Los artistas que se sumaron a este movimiento, adhirieron a la propuesta la superación de la falta de universalidad del arte concreto, inventando objetos con un valor absoluto y eternos, realzando lo simple.

En su manifiesto, Arden Quin declara: “Nosotros introdujimos la diagonal e hicimos posible pintar entre ángulos obtusos y agudos que transforman el plano radicalmente”. Incorporaron el vacío dentro de sus obras, ese hueco redondo que lleva a la visión por detrás del lienzo, integrando dentro de la composición artística todo el espacio que no se ve.

Con las esculturas establece una interacción con el espectador, quien apreciaría la alteración de la obra con el movimiento a su alrededor, basándose como premisa que el ojo es el órgano más importante que tenemos. Así como veía al ojo como MADÍ, veía al artista como un armador de juguetes estéticos para el disfrute del ojo y la mente, a conciencia que solo se crea un universo cuando se logra contemplar el orden universal que el solo encontraba a través de la geometría.

Carmelo Arden Quin y la geometría pura

Carmelo Arden Quin frente a una de sus obras. Foto: Clarín

Nacido en la frontera con Brasil, en Rivera de Uruguay, para luego en Montevideo encontrarse con su mentor Joaquín Torres-García, quien influyó en la transformación y articulación de piezas escultóricas. Para 1946, Quin escribió y leyó el Manifiesto de MADI, el cual fundó el movimiento bajo el mismo nombre, donde comienza a experimentar con formas cóncavas y convexas, así como formas irregulares. En el gran catálogo de su obra, se aprecían formas geométricas simplistas en pinturas móviles y esculturas, usando como material la madera. También introdujo en su trabajo experimental con la forma de H y luego curvando su trabajo en dos direcciones.

Para 1990 la obra de Arden Quin fue incluido en MOMA, durante la exhibición: Artistas latinoamericanos del siglo 21, para luego ser reconocido como uno de los 50 más importantes artistas de nuestros tiempos, dentro de un revisión crítica presentada durante las Olimpiadas de Seúl y Barcelona.

La exposición estará abierta al público del 2 al 30 de Noviembre en la Galería Vermeer de Buenos Aires. 

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