Luis Benshimol: Conversamos con las curadoras de Futuro

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Con ocasión de su 37º edición, ARCO se aventuró a invitar un concepto en vez de un país por primera vez. La sección más innovadora de la feria, contó con la participación de artistas y galerías que ayudan a promover una reflexión colectiva sobre el futuro del mundo del arte, un propósito nada desdeñable para cualquier momento histórico, pero especialmente interesante en uno como este, en el que sobra el conocimiento sobre la actualidad. Para destacar su labor, conversamos con dos de las curadoras de la sección Futuro: Elise Lammer y Rosa Lleó.

Chus Martínez, actual directoria del Instituto de Arte de la FHNW Academy of Art and Design en Basilea, Suiza; Rosa Lleó, fundadora de la plataforma The Green Parrot; y Elise Lammer, comisaria asociada del SALTS en Basilea y directora/fundadora de la residencia de artistas y espacio expositivo Kunsthalle Roveredo.Invitadas por la propia feria, las tres curadoras han desarrollado una exposición para mostrar el trabajo de artistas que han tratado el tema del futuro en su obra. El tema se ha construido alrededor de una cita de Jorge Luis Borges, pues el mayor énfasis de la curaduría ha sido puesto en el hecho de que no haremos el futuro en el futuro, sino que lo hacemos en el presente. Los hechos de hoy, son el mañana.

“El futuro no es lo que va a pasar sino lo que vamos a hacer”

–Jorge Luis Borges

Las cuestiones que se plantean resolver estas tres curadoras involucran enriquecer el lenguaje con el que nos comunicamos sobre temas que nos atañen a todos: el progreso a través de la tecnología, los incesantes juegos de la política, nuestra compleja relación con la naturaleza y la dinámica de cambio en la percepción social del género, por sólo nombrar algunos. Sin duda, el arte es un canal que muchos consideramos valioso para la transmisión de esos mensajes y, sobre todo, como plataforma segura para la discusión libre y enérgica a través del debate de todo tipo de tópicos, tanto individuales como colectivos.

El conjunto de tres comisarias hicieron hincapié en evitar que el enfoque de la sección, el futuro, se convirtiera en una excusa para mostrar “arte innovador”. Más bien la idea era resaltar las prácticas de unos cuantos artistas relevantes cuya obra tuviera un vínculo muy fuerte con el presente. “Para nosotras ha sido muy importante tratar de no definir el futuro con una temporalidad fija, tanto el presente como el pasado y el futuro, forman parte de las ideas que quisimos desarrollar. Entonces fue muy importante mezclar generaciones e intereses para crear diálogos interesantes. No se trata de destacar una tendencia, un ahora, un ‘now’, sino crear conversaciones pertinentes hoy en día”, comenta Elise Llamer.

Fueron 20 las galerías que destacaron, en su mayoría, artistas contemporáneos aunque de distintas generaciones, pero también se vieron artistas que intentaban mirar hacia adelante aún en días de antaño, como Salvador Dalí o Július Koller.  Por otro lado, el despliegue de la sección rompía con el esquema de la feria, con suelos verdes, paredes bajas y en una plataforma elevada. Un poco con la intención de salir del esquema del “white cube”, con el apoyo del estudio del diseñador de interior Andrés Jaque, se logró una fluidez distinta a la de los stands individuales típicos de las ferias.

Lo más destacable

Eva Fábregas

La galería londinense Tenderpixel llevó el trabajo de la catalana Eva Fábregas (Barcelona, 1988), unos atractivos y juguetones objetos morados que, inevitablemente, llaman a quien los ve a tocarlos, estrujarlos y cubrirse con ellos. La artista explora las relaciones que entablamos con los objetos, el erotismo y el deseo que expresamos hacia ellos a través de objetos y espacios que incorporan mecanismos tecnológicos de interacción. Desde instalaciones inmersivas hasta el uso de páginas web para reflexionar sobre el utilitarismo y materialismo de nuestra era. En varias ocasiones, incluso, durante la feria, miembros de la galería han tenido que interrumpir a los visitantes para recordarles que tuvieran cuidado con las esculturas porque, aunque Fábregas cuenta con que la gente las toque, es prudente no moverlos demasiado de su montaje original.

Barbara Kasten

Barbara Kasten (Chicago, 1936) hace foto y vídeo con una base conceptual en arquitectura. Crea composiciones geométricas distorsionando luz, color y reflejos, abstrayendo paisajes interiores que nuestros ojos están acostumbrados a ver, sólo que no de la forma en la que los presenta la artista. Los trabajos de Kasten, traídos por la galería Bortolami de Nueva York, destacan por sus llamativos colores, y por la imposibilidad de distinguir si son fotografías reales o montajes. 

Opavivará

El colectivo brasileño Opavivará, parte de la galería A Gentil Carioca de Rio de Janeiro, normalmente se destaca por sus trabajos de performance callejero y por su participación activa en el espacio público. Sin embargo, para ARCO, se llevaron una serie de complejas esculturas con productos y objetos cotidianos de la vida urbana, desencadenando una reflexión sobre el día a día.

Patricia Domínguez

La chilena Patricia Domínguez (Santiago de Chile, 1984), representada por Patricia Ready, estudia la compleja genealogía de relaciones entre seres vivos a través de un lenguaje multimedia inmensamente dinámico, creando instalaciones que combinan todo tipo de materiales, saliendo del plano convencional. Analiza la interacción del plano cultural y el corporativo, específicamente atacando los problemas de su entorno en Santiago, donde el poder de la industria eclipsa otros intereses.

Contemporaneidad fuera de feria

Fueron varias las exposiciones que intentaron dar continuidad a la temática del futuro. En el Thyssen, se dio lugar a la obra de John Akomfrah con su vídeo “Purple”; una exposición en solitario de la artista Teresa Solar Abboud en Matadero; otra de Pedro Neves Marques en el Centro de Arte 2 de Mayo, y exposiciones grupales en La Casa Encendida y CentroCentro Cibeles. Hemos acudido a esta última, la muestra “Adverbios Temporales”. 

Destacan la obra de realidad virtual de Mélodie Mousset, una situación inmersiva en la que el espectador debe introducirse en un campo rodeado de malla, para existir en un mundo distópico donde, presionando un botón, puede generar nuevos elementos, en concreto, manos. También la obra sonora de Hanne Lippard busca entremezclar la realidad tecnológica en la que vivimos con la más pura cotidianidad, en una pieza donde a lo lejos suenan móviles, con el típico ‘ring’ de los iPhones. Y especialmente histórico es el vídeo de Camille Henrot, “Grosse Fatigue”, un espectacular vestigio de nuestra contemporaneidad, un momento en el que toda la sabiduría está en la yema de nuestros dedos –en Internet– y, contradictoriamente, aún ignoramos los más amplios conceptos. 

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