Luis Benshimol: Colección Mercantil por primera vez en Miami

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Por primera vez en Estados Unidos en Pinta Miami, en el marco de Miami Art Week, se presentó la Colección Mercantil con 30 años de historia y más de 200 obras de 95 artistas, para mostrar la mayor colección privada de arte Venezolano. Una colección que comprende una amplia variedad de géneros, medios, estilos, movimientos y tendencias desde 1700 hasta la fecha, mostradas en la exhibición Passages of Art from Venezuela.

30 años reseñando el arte venezolano

Esta colección, que tiene de curadora a Tahía Rivero desde 1999, nace gracias a la generosidad estructural de los espacios del Banco Mercantil. La colección se afianzó con los artistas venezolanos de corte contemporáneo desde los 70, 80 y 90, logrando un vínculo estrecho entre los artistas del país y los espacios de la institución.

Logrando esta relación, la colección manifestó un interés por las raíces del arte en Venezuela, adquiriendo piezas del siglo XVIII. Sin embargo, ciertos vacíos históricos surgieron dentro de la colección, para lo cual se dieron la tarea de resaltar algunos artistas esenciales para el arte en el país, a pesar de no ser Venezolanos de nacimiento. Así, se adquiere un grupo de piezas de Camille Pissarro, entre otros, para completar el imaginario con el que trabajaban los artistas, sin perder el objetivo de hacer crecer la memoria cultural de Venezuela.

En el futuro, esta colección tiene como reto mostrar y lograr su estudio, para generar nuevas relaciones, creando nuevas controversias, considerándola en sí misma como un todo. Para Rivero, ahora se presenta la oportunidad de profundizar en el estudio de esta colección.

Pinta Miami: Cruzando Culturas

Pinta Miami, apuesta al arte sin fronteras. Bajo la dirección de Diego Costa-Peuser, la feria logró reunir un total de 55 galerías que colocaron obras modernas y contemporáneas de artistas predominantemente iberoamericanos. Artistas consagrados en el arte cinético como Jesús Soto, Carlos Cruz-Diez y Julio Le Parc; maestros de la abstracción como Joan Miró, Alejandro Otero y Esther Ferrer; y artistas jóvenes como Nicolás Radic, Miguel Braceli y Benjamín Ossa. Manteniendo la idea de un arte que trasciende fronteras y países, Pinta Miami desarrolló una variedad de secciones, expandiendo el estudio del arte Latinoamericano en sus diversos matices.

Pinta Platform, bajo la curaduría de Rob Laseca, se enfocó en la reactualización del artista chileno Juan Downey, quien innovó en su obra para generar un impacto en la percepción social. Su trabajo se distinguió por fusionar los parámetros establecidos de la cultura visual y las prácticas antropológicas. A través del documentalismo del vídeo-arte, entendió los efectos de los nuevos medios, creando ciudades de información inmateriales.

Con Solo-Duo Projects, bajo la curaduría de Dan Cameron y Jesús Fuenmayor, se estableció un diálogo entre etiquetas geográficas y políticas referente a lo que es “latino” y “latinoamericano”. Secciones dedicadas a los países con Florentina Battiti, curadora del Parque de la Memoria de Buenos Aires, quien invitó a un grupo de galerías y artistas argentinos, en paralelo con el consulado de Argentina en Miami, presentando la muestra “Ni civilización ni barbarie: culturas en diálogo”. En una sección dedicada enteramente a Perú, el curador Max Hernández invitó a artistas residentes en seis galerías limeñas, explorando referencias locales que narran la búsqueda personal de alcance colectivo.

Pasajes del Arte en Venezuela

Sin lugar a dudas, la sección más destacable de la feria fue la nostálgica recopilación de arte Venezolano, que relució bajo la curaduría de Jesús Fuenmayor y Tahía Rivero. La remarcable tarea de exhibir bajo un mismo concepto el conjunto de matices que destacan en la Colección Mercantil fue ampliamente aplaudida por el público.

Desde el punto de vista curatorial, Rivero y Fuenmayor se propusieron destacar la libertad que ha logrado dar Mercantil a los curadores que han tenido oportunidad de trabajar con las obras de la colección. Conocedores de distintas áreas de la historia del arte Venezolano, como lo son Katherine Chacón, Ernesto Guevara y José Manuel Hernández, ya habían tenido éxito en desarrollar propuestas de exhibiciones que hablaran al público de la riqueza cultural del país. Por lo tanto, decidieron hacer hincapié en esos estudios previos y sus resultados. El resultado fue un magnífico resumen de 215 obras distribuidas en un espacio de dimensiones museísticas.

La exposición se dividió en 4 fases distintas: Registros, Relatos, Lugares y Rostros. Estos títulos se corresponden con lo que ellos conciben como las cuatro grandes preocupaciones del artista al abordar su expresión creativa: la realidad, la ficción, el contexto y la identidad. 

Bárbaro Rivas, “Terremoto”, 1958. Foto: blog Ernesto Guevara

Una reflexión basada en la relación del arte con la realidad, para luego estudiar el rol de ese arte en la reinterpretación o invención de una realidad paralela. Destacaron aquí los trabajos de Marisol Escobar, una artista cuya obra habla sobre la importancia de las imágenes que recibimos del mundo exterior en nuestra sensibilidad. Junto con obras de Meyer Vaisman, Carla Arocha y el autodidacta Bárbaro Rivas quien, en su obra ‘El Terremoto’ hace referencia directa a los trágicos eventos de la naturaleza y su influencia en la vida humana.

Meyer Vaisman, “Ciao”, 1990. Foto: Mutual Art

Las fantasías personales de los artistas también se cuelan en su arte, sus propios deseos e ilusiones imaginarias. Una obra que resalta aquí son los ‘Cuadrados Infinitos’ de Pedro Terán quien, con una cámara Polaroid hizo en los 70 unos estudios de profundidad, creando una ilusión paradógica de los encuentros entre ficción y realidad. La ‘Mujer Sentada’ de Reverón, pintada en pinceladas cortas en 1934, aparece o desaparece en una superficie rayada, dando a entender una esencia fantasmagórica, una ausencia presente.

En esta sección se reconstruyó en su totalidad la exposición “Canónico y Contemporáneo”, sostenida en el Espacio Mercantil. En ella se puso en diálogo a los artistas coloniales de la colección con artistas contemporáneos. Obras de El Pintor del Tocuyo, José Lorenzo Zurita, Francisco José de Lerma y Villegas y Juan Pedro López, destacaron frente a los murales de gran formato del pintor contemporáneo Jaime Gili. Aunque elige regresar a un lenguaje geométrico, los colores elegidos por Gili provienen de una perspectiva arqueológica, son recuperados de los lienzos coloniales, creando una resonancia pictórica que traspasa tres siglos de distancia histórica.

Vista de la sección Lugares, con mural de Jaime Gili en “Pasajes del Arte en Venezuela”, Pinta Miami. Foto: Emilio Narciso, Archivo Fotográfico Mercantil Arte y Cultura

La memoria y la historia hablan de quienes somos, tanto en forma de colectivos como en nuestra particular definición de individuo. Aquí se exploraron desde las costumbres, con Juan Pedro López y sus estudios de la Virgen María; hasta las formas de ser, con el estudio de la mujer mulata en la obra ‘Criolla’ de 1892, de Pedro Zerpa. Estas obras ya antiguas contrastan con el trabajo de Diego Barboza, ‘Expresiones de una calle en Londres’ de 1970, donde las caras se muestran escondidas, una subversión más individualista donde prima la modernidad.

Diego Barboza, “Expresiones de una calle de Londres”, 1970. Foto: Artishock

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