Luis Benshimol: Carmen Herrera: “Estructura” en Lisson

publicado en: Luis Benshimol | 0

Carmen Herrera vuelve por segunda vez a la sede Londinense de Lisson Gallery, con una nueva propuesta creada el año anterior, llamada “Estructura“, conformada por gran número de pinturas y trabajos en papel, algunos de los trabajos más ambiciosos de la artista.

Me gusta la línea recta, me gustan los ángulos, me gusta el orden. En este caos en el que vivimos, me gusta organizar. Creo que por eso soy una pintora de ángulos cerrados, una pintora geométrica.

– Carmen Herrera, Artists in Exile, 1994

Herrera es conocida por sus composiciones geométricas y abstracciones vibrantes, creando piezas que unen movimiento y ritmo a través de la un balance cuidadoso de líneas, formas y colores. Su obra evoca de forma simultánea un sentido de inestabilidad y orden, acoplando simetría y asimetría, luz y sombra, tomando un acercamiento que es meditativo y reflexivo, audaz y atrevido al mismo tiempo. Más que crear trucos visuales para el ojo, su intento es el de afilar el ojo ante nuevas perspectivas.

Esta nueva serie de tres dimensiones con el nombre de “Estructura”, es la más grande de todo el trabajo de Herrera conocido hasta ahora. La obra fue concebida en 1967 como un monumento dedicado a su joven hermano que murió de cáncer. “Estructura” representa un punto de quiebre particular que la saca de sus contenidos planos y rectangulares muy presentes en sus pinturas, reafirmando su pensamiento de que “las pinturas lloran las esculturas“.

Desplazándose de los dibujos a las pinturas y esculturas, estas nuevas obras pueden verse como una manifestación física de sus formas que salen a la vida con la precisión de los bordes, característicos de la pintora. Además, la exhibición se integra con el entorno, incluyendo a las paredes dentro de la composición. Las formas irregulares que no permiten unirse, crean un espacio negativo para así jugar conscientemente con el espacio y el balance.

La primera escultura de esta serie diseñada para el exterior, extiende las posibilidades de la pieza, sumándole a su naturaleza diferentes dimensiones espaciales dentro de toda la muestra. El trabajo más reciente incluye además, 8 nuevas pinturas, suspendidas en tensión con áreas de negro que la interceptan, revelando una proporción desigual de bandas de colores, de una paleta reducida, predominando siempre lo oscuro.

Carmen Herrera, “Untitled (Orange and Black)”, 1956.
Vendido por $1,179,000 por Phillips. Foto: Mutual Art

Carmen Herrera reside en Nueva York desde mediados de los años 50, logrando hoy en día un reconocimiento sobre sus composiciones geométricas con definidos contornos. Durante sus estudios en Nueva York entre el 43 al 45, conoció a figuras claves del movimiento abstracto de posguerra, incluyendo a Barnett Newman, de quien se puede ver una gran influencia en su estética minimalista.

Su trabajo ha sido celebrado en la gran retrospectiva del Whitney en Nueva York en 2016. Recientemente también, Herrera hizo historia con la venta de su obra Orange and Black (1956), vendida por encima del millón de dólares en la noche de subasta de Arte Contemporáneo del siglo XX de Phillips.

Con 102 años de edad, Herrera ha demostrando en estos últimos 10 años de vida, su dominio de la simplicidad formal y la experimentación con colores atrevidos, usando lineas afiladas y un crudo contraste de colores. Ha logrado crear una composición dinámica y sofisticada técnica que refleja movimiento, balance y simetría.

Ver fuente