Luis Benshimol: Bibliotecas insólitas en La Casa Encendida

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Bajo la comisaría de Gloria Picazo, La Casa Encendida presenta el colectivo “Bibliotecas Insólitas”, mostrando la importancia en la custodia y el almacenamiento del conocimiento, reunido por el bien humano a través de la historia.

Abarcar la memoria, una utopía imposible

La exposición reúne la idea de una biblioteca infinita, la que nunca nos deja satisfechos, es impermanente y abierta a todo tipo de conocimiento –viejos, nuevos y por descubrir, con aportes de artistas contemporáneos que han revisado la idea del libro desde los 70 hasta el día de hoy, como una fuente inagotable de conocimiento humano.

Entender a las bibliotecas como un contenedor cuya misión es abarcar toda la memoria del mundo es una utopía imposible.

La selección de artistas que participan en la exposición se basó en su interés por el trabajo escrito y las ediciones, los libros siendo parte relevante de su discurso estético.

Vista de la exposición “Bibliotecas Insólitas”. Foto: La Casa Encendida

Las Bibliotecas Personales almacenan ediciones de artistas, libros de referencia, dibujos y objetos personales, muy similar a lo que podríamos colocar en nuestras propias bibliotecas. En el espacio central encontraremos la Sala de Reserva donde antiguamente se custodiaban las ediciones singulares de gran valor, en algunos casos prohibidas y de acceso sólo a los bibliófilos. Este espacio se dedicó a los artistas que contribuyeron con propuestas innovadoras a las ediciones especiales, un verdadero tesoro de esta ciencia.

La idea de un sitio que sea paraíso e infierno, almacenando aquellos libros malditos que deben leerse bajo ciertas precauciones, se mezcla con la idea de la biblioteca infinita que todos solemos llevar en pequeños ordenadores de bolsillo. Los trabajos se sostienen en soportes físicos nada uniformes, recordando que cada elemento en una biblioteca no es neutral y pertenece a un ecosistema perfecto, condicionando o alentando el acceso a la estructura que proporciona el saber.

Obras exhibidas, bibliotecas infinitas

Vista de la exposición “Bibliotecas Insólitas”. Foto: La Casa Encendida

En la Sala de Consulta y las Bibliotecas de Verdad, Enric Farrés y Francesc Ruiz unen dos espacios, como lo son La Casa Encendida y el Museo Reina Sofía, a través del trabajo camuflado de ambos artistas.

Los Archivadores de Oriol Vilanova captan la esencia del espacio como un instrumento rico en el poder de resguardar la información. Dora García también muestra su trabajo usando como formato modelos publicitarios, permitiendo el libre acceso. En el caso de Juan Pérez Agirregoikoa, recupera las perchas exhibiéndolas como esculturas que a su vez colgaban sus anteriores publicaciones.

Por el contrario Antónia del Río, presenta su biblioteca ausente, con cajoneras etiquetadas en blanco agrupando sus propias obras ante sus estantes vacíos. Data Biography, presentado por Clara Boj y Diego Díaz, cierran la exposición como un aviso de los que navegan en las bibliotecas de datos, con la recopilación de 365 libros, además de fotos enviadas y recibidas en los teléfonos inteligentes de los artistas, mostrando la vulnerabilidad de nuestra propia biografía más íntima, archivada, reconstruida y examinada.

La exposición se sirvió de ser acompañada por una publicación de la editorial de La Casa Encendida, con título homónimo de la propia muestra.

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