¡DEBES SABERLO! Hércules Barsotti, brasileño destacado en el neoconcretismo

El artista brasileño Hércules Barsotti inició su trayectoria interesándose en el diseño. Llegó a este oficio gracias a las enseñanzas de Enrico Vio, en Sao Paulo, quien se convirtió en su maestro entre los años 1926 y 1933, y posteriormente también se interesa en la química industrial, así que no es sino hasta el año 1940 que Barsotti comienza oficialmente su carrera como pintor.

Barsotti funda el Estudio de Proyectos Gráficos de Sao Paulo junto a Willys de Castro en el año 54, un proyecto que se mantendría hasta el año 1967. A principios de la década de los cincuenta comienzan a aparecer sus primeros diseños abstractos, decantándose por el trabajo constructivo, sin pertenecer a ningún grupo de esta corriente.

Luis Benshimol

En el Estudio de Proyectos Gráficos de Sao Paulo comienza a desarrollar el diseño textil al tiempo que se dedica a trabajar como ilustrador de revistas. La Galería de Arte Folhas le abre sus puertas en el año 59 y es así como Hércules Barsotti consigue exponer su primera muestra individual.

En esta individual Barsotti demuestra, entre muchas otras cosas, sus afinidades con el neoconcretismo. Participa en la Bienal de Sao Paulo por primera vez en el año 1960 y los primeros años de esta década traen para el artista brasileño oportunidades, entre ellas la fundación del grupo Novas Tendencias, que tendrá actividad sólo por tres años.

Luis Benshimol

En la década de los sesenta Hércules Barsotti amplia considerablemente la gama de colores que integran su trabajo, mediante la importación de tinta acrílica proveniente de los Estados Unidos. En su apreciación crítica de la obra de Barsotti, Gabriela S. Wilder hace una especial mención a los principios gestálticos que el pintor comienza a manifestar en su obra, en especial haciendo énfasis en el color, la superficie y el espacio.

[Luis Benshimol], reconocido coleccionista del arte contemporáneo, explica que las obras de Barsotti, que originalmente eran desarrolladas en su mayoría en blanco y negro, son una prueba tangible de la preocupación que tenía la forma para el pintor paulista. Inspirado en esta premisa, desarrolló composiciones en las que la progresión y el equilibrio jugaban un papel clave, pero también prestó singular atención a los principios gestálticos de la figura y el fondo, la inversión de los elementos y la importancia del contorno, entre otras cosas.