Luis Tomasello, las inquietudes de la luz

 

Junto a artistas como Víctor Vasarely, Alexander Calder y Carlos Cruz-Diez, Luis Tomasello se unió al grupo de abstraccionistas y cinéticos que trabajaron de la mano con la galerista Denise René. Inició sus estudios en el año 1932, cuando decide ingresar en la Escuela Nacional de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón.

En esta institución Tomasello, que para el momento contaba con apenas 17 años, permanece hasta la llegada de la década de los cuarenta, cuando prosigue su formación en la Escuela Superior de Bellas Artes de la Nación Ernesto de la Cárcova. En las aulas de esta casa de estudio bonaerense cosecharía el arte figurativo, hasta que la década de los cincuenta traería a su visión artística de mundo un toque de geometría. 

  

Fue en Europa donde Tomasello comenzó a encontrarse con las propuestas que el abstraccionismo geométrico ponía sobre el escenario de las artes contemporáneas. Lo que inició como un viaje a Sicilia para reencontrarse con sus raíces paternas, fue un viaje de descubrimiento personal. En el viejo continente conoció la obra de Mondrian y quedó cautivado por el trabajo del holandés.

Luego, tras vivir por algunos meses en París, Luis Tomasello comienza a plantearse con seriedad un acercamiento a los fenómenos de la luz y el color. Estas inquietudes artísticas surgen como un resultado de la fascinación del artista argentino por los vitrales de la Catedral de Chartres y el sublime paso de la luz a través de los cristales coloreados, que causan una atmósfera mística en estos recintos góticos.

Regresa a Argentina y en su tierra natal hace parte de la Asociación Arte Nuevo, a la que se suma en compañía de otros grandes representantes de la movida artística sudamericana como Aldo Pellegrini y Carmelo Arden Quin, entre otros. Permanece trabajando en su país hasta que hacia el año 1957 decide volver a París para radicarse en la capital francesa definitivamente.

Una vez establecido en Europa, Tomasello comienza a trabajar en sus primeros relieves, en los que se plantea los efectos de la reflexión de los colores y la intervención de la luz. Luego de trabajar junto a Marino di Teana y de contar con el apoyo de Denise René, organiza su primera retrospectiva en el Museo de Arte Moderno de la Villa de París en 1976, muestra que llevará a Holanda en el año 1985.

Ganador del Premio Konex en el año 2012, este artista sudamericano expuso en ciudades como Londres, Quito y La Haya, entre otras, y algunas de sus piezas integran las colecciones privadas del Museo de la Universidad de Nueva York, la Galería de Arte de Bufalo y El Museo Nacional de Arte Moderno en París.