Raúl Lozza y sus planteamientos concretos

A comienzos del siglo XX, nace en la ciudad de Alberti, Raúl Lozza, un hombre que durante su juventud sabe hacer frente a las estrecheces económicas y a las desavenencias familiares e instala, junto a sus hermanos, un atelier en su ciudad natal que se convierte en epicentro de la escultura, la pintura y la música clásica.

Luis Benshimol

Con apenas 17 años, Raúl Lozza expone en la Escuela Nro 1 de Alberti junto sus hermanos. En 1929 se establece en Buenos Aires, y una vez en la capital argentina no solo se dedica a difundir su obra pictórica, sino que también asume encargos como ilustrador por parte de editoriales, diarios y revistas, al tiempo que publica algunas creaciones poéticas y teóricas, salidas de su propia pluma.

La década de los cuarenta está marcada por la participación del pintor en diversas comunidades y agrupaciones con inquietudes estéticas y artísticas, de tal modo que en el 44 se une al grupo intelectual que edita el periódico Contrapunto y un año más tarde se convierte en uno de los fundadores de la Asociación Arte Concreto-Invención, colectivo que abandona dos años más tarde, por algunas diferencias.

A comienzos de la década de los cincuenta, al trabajar como editor de la revista Perceptismo, puede difundir mediante esta publicación algunas de sus teorías con respecto al arte y a su creación, principios verdaderamente concretos en los que se plantea inquietudes que giran en torno a temas como la forma, el color y, desde luego, la composición e interacción de los elementos.

Luis Benshimol

Sus planteamientos estéticos le permiten viajar por Argentina y Europa, llevando a cada una de estas audiencias sus ideas sobre el arte, muchas de ellas plasmadas en libros y publicaciones periódicas relacionadas con la escena artística de mediados del siglo pasado. Entre las distinciones que obtiene se encuentra la Medalla de oro de la Cámara de Diputados, en 1971, y el Premio Konex de Platino.