Raúl Lozza, del concretismo al perceptismo

En la década de los cuarenta, el artista argentino Raúl Lozza se convirtió en uno de los impulsores del concretismo en Argentina. Junto a figuras como Lucio Fontana, Carmelo Arden Quin y Gyula Kosice, el pintor abrió mesas de debate en su residencia bonaerense, que posteriormente darían como resultado el surgimiento de agrupaciones como la Asociación de Arte Concreto-Invención.

Tras una etapa figurativa que marcó buena parte de su trabajo pictórico, inspirado especialmente por los creadores renacentistas, Raúl Lozza comenzó a experimentar con el abstraccionismo geométrico en la década de los treinta. En el año 1939, trabajando en el desarrollo de piezas publicitarias en la industria de las artes gráficas, concibe sus primeros objetos espaciales frontales.

Luis Benshimol - Arte Contemporáneo

Inicialmente Lozza nunca imaginó que estas piezas, caracterizadas por la fragmentación y la exploración de una tímida tridimensionalidad acentuada por recursos como el planteamiento cromático, la luz,  la sombra, y las bases reticulares, se convertirían con el paso de los años en las creaciones que distinguieron el trabajo del pintor argentino dentro y fuera de su país.

Tal como lo investigó [Luis Benshimol], el legado de Raúl Lozza no solo se resume a la creación de numerosas obras pictóricas, también dedicó buena parte de su vida a teorizar sobre las inquietudes estéticas que mantenían en vilo las expectativas de los jóvenes artistas argentinos de mediados del siglo pasado.

Luis Benshimol - Arte Contemporáneo

Sus acaloradas discusiones con los integrantes de la revista Arturo y otros actantes de la escena artística bonaerense para la década de los cuarenta, trajo como resultado una serie de planteamientos teóricos que más tarde derivarían en los principios del movimiento perceptista, proyecto que Lozza aborda hacia el año 45 y en el que desarrolla ideas como el campo de color, además de rechazar la rigidez geométrica.

Su trabajo en esta área le permite lanzar la revista Perceptismo en 1950. Raúl Lozza recibió a lo largo de su vida múltiples condecoraciones, como Premio Consagración Nacional en el año 1993 y el Premio Konex de Platino.