Luis Benshimol: María Freire, la identidad abstraccionista

Luego de formarse en el Círculo de Bellas Artes de Montevideo y en la Universidad del Trabajo de Uruguay, María Freire sintió una gran inquietud por las máscaras africanas, tema que ya artistas como Picasso y Wifredo Lam habían explotado en sus obras, y por las piezas de arte precolombino. A mediados de la década de los 40, la artista uruguaya comenzó a experimentar con la abstracción, demostrando una singular predilección por las composiciones monodimensionales y bidimensionales.

A inicios de la década de los cincuenta, sus afinidades en su búsqueda artística e inquietudes en común la acercaron a José Pedro Costigliolo. Inicialmente, compartieron un taller para sus trabajos individuales, luego realizaron juntos viajes de estudio, hasta que en definitiva se casaron, para luego crear el Grupo de Arte No Figurativo.Luis Benshimol 01

Su primer acercamiento con el trabajo de artistas vanguardistas como Mondrian, Theo van Doesburg y Vordemberge-Gildewart, entre otros, se produjo cuando acudió a la II Bienal de Arte de San Pablo. Este acercamiento a la propuesta de los fundadores del movimiento De Stijl le sirvió para ratificar su interés por el arte concreto no figurativo y siguió experimentando con pasión.

Al tiempo que desarrollaba su carrera artística en paralelo con la docencia, María Freire sintió interés por el trabajo que Rhod Rothfuss y Gyula Kosice llevaban a cabo en el movimiento Madí, una corriente artística que estos artistas habían iniciado en Río de la Plata en el año 46 y que se basaba en la extremación de los conceptos de creación e invención, para dejar libre al hecho artístico de las limitaciones externas.

María Freire también entabló amistad con Aldo Pellegrini, Lygia Pape, Lygia Clark y Hélio Oiticica; sin embargo, no permitió que su relación con estos abstraccionistas influyera en su búsqueda artística personal, que trató de mantener al margen de las inquietudes de los colegas de su tiempo.

En un período de casi cuarenta años, María Freire logró consumar alrededor de 17 exposiciones individuales en varios países de Sudamérica, así como en capitales europeas tales como Barcelona y Bruselas. En el año 1966 esta pintora y escultora uruguaya representó a su país natal en la trigésimo tercera edición de la conocida Bienal de Venecia.