Alejandro Otero y sus primeras series

Desde su obra más temprana, el artista venezolano Alejandro Otero se caracterizó por una búsqueda de la síntesis, a pesar de que su trabajo inicial, como ocurre con muchos otros abstraccionistas, tuvo una marcada influencia figurativa. [Luis Benshimol] nos invita a conocer a este impresionante artista:

A mediados de la década de los cuarenta obtiene una beca para estudiar en París, oportunidad que se convierte en su primer viaje fuera de Venezuela. En la capital francesa descubre el trabajo picassiano y comienza a desarrollar una serie de trabajos que posteriormente serían conocidos como Cafeteras. Estas piezas fueron evolucionando hasta transformarse en líneas y estructuras de una notable fuerza expresiva.

Luis Benshimol - Arte Contemporáneo

Desde las formas básicas, Alejandro Otero infirió de ellas la esencia plástica de los objetos, es por esto que podemos resumir muy brevemente la evolución de sus series en la década de los cuarenta del siguiente modo:

  • Cacerolas (1946).
  • Cafeteras (1946-47).
  • Cráneos (1947).
  • Potes (1947).
  • Cafeteras rosas (1948).

Las cafeteras rosas fue su grupo más numeroso, conformado por ocho unidades, mientras que algunos de los anteriores se caracterizaron por cinco elementos. A estas series se sumaron también otros objetos, como candelabros, botellas, lámparas, entre otros.

Antes de que finalizara la década de los cuarenta, Alejandro Otero regresa a Venezuela luego de haber formado parte de la colectiva Les mains ebloués organizada por la Galería Maeght en la capital francesa. Las series de Otero se expusieron en el Museo de Bellas Artes de Caracas por aquel entonces, con muy buenos comentarios por parte de la crítica local.

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En el año 1950 vuelve a París y desde allá integra el grupo Los disidentes, coincidiendo con algunos talentos de las artes plásticas venezolanas, como Mateo Manaure, Pascual Navarro y Narciso Debourg, entre otros creadores.

Los disidentes, así como la revista homónima, sirvió para propiciar debates acerca del abstraccionismo, la puesta al día de los artistas venezolanos, así como de ataque a los lineamientos académicos de los viejos maestros que estaban apoderados del control de la formación plástica y de las principales salas de exhibición del país.