Luis Benshimol: Frank Stella, un vuelco al abstraccionismo

Los artistas Jackson Pollock y Franz Kline influyeron notablemente en Frank Stella como espectador. Contemplar el expresionismo abstracto de estos intérpretes en los museos de Nueva York, despertó en él la inquietud por acercarse al quehacer artístico y atreverse a crear. Sus primeros trabajos en La Gran Manzana, consistieron en el uso de la pintura como un medio expresivo, una premisa muy común entre los expresionistas norteamericanos de aquél momento.

 

Inicialmente le sedujo el trabajo sobre superficies planas que desarrollaban Barnett Newman y Jasper Johns. Deseó hacer de la pintura un objeto, privándola de cualquier tipo de aspecto que permitiera interpretarla como una representación de algo, sesgando sus posibles vínculos con referencias figurativas o emocionales. Para Frank Stella la creación pictórica era un acontecimiento en el mundo físico, privado de referentes.

 

Frank Stella definió algunos de sus trabajos como “una superficie plana con pintura en ella”. Su trabajo objetual lo ayudó a separarse del previo trabajo creativo, sin recurrir a técnicas como la elaboración de un boceto o el estudio de una composición para plasmarla posteriormente en el sustrato. Muchas de sus obras, son el resultado de la experimentación de texturas o matices obtenidos de la manipulación específica del pincel sobre el soporte, y nada más.

La serie de las Pinturas Negras responde especialmente a esta modalidad de trabajo. Antes de contar con 25 años de edad. el trabajo artístico de Stella fue reconocido, en especial por su propuesta innovadora. A finales de la década de los cincuenta participó en la colectiva Tres jóvenes americanos, expuesta en el Museo Memorial de Arte, y luego en Dieciséis americanos, llevada a cabo en el Museo de Arte Moderno de la ciudad de Nueva York.

La incorporación del color, así como las pinturas de aluminio y cobre, fue de la mano con la experimentación sobre lienzos de diversas formas, como L, N, U o T.  Estas ideas derivaron en la serie Polígonos Irregulares, que se produjo en el año 1967. Las líneas rectas de Stella fueron sustituidas por los arcos de Series de transformador del año 71, una idea que surgió de su visita a ciudades circulares en el Medio Oriente y que consolidó en su estética la noción de lienzo como forma.

En la actualidad la obra de Frank Stella ha sido llevada a múltiples retrospectivas que se han organizado en galerías de Estados Unidos, Japón y Europa. Es considerado uno de los precursores de la pintura abstracta sin ilusiones pictóricas y es uno de los artistas norteamericanos más reconocidos de la postguerra.