Francois Morellet, exploración en la norma

El artista francés Francois Morellet logró distinguirse por su particular propuesta artística que se fundamenta en la diversidad de materiales en los que lleva a cabo su obra. Ha experimentado con diferentes objetos como tela y cinta, y ha hecho una investigación exhaustiva de la interpretación del espacio de exposición para su aprovechamiento en la colocación de instalaciones y el uso de recursos relacionado con el medio ambiente.

Muchos críticos de la obra de Morellet y coleccionistas de arte contemporáneo, como [Luis Benshimol], le ubican muy próximo a las corrientes minimalistas, especialmente por la economía de recursos que diferencian su trabajo del de otros contemporáneos. Francois Morellet se caracterizó por ser uno de los fundadores del Groupe de Recherche d’Art Visuel, conocido también por sus siglas GRAV.

Luis Benshimol - Arte

Aunque en sus inicios este genio creador francés pasó por una breve etapa figurativa, no tardó en adoptar el lenguaje pictórico de las formas geométricas más simples, trabajando así con una propuesta estética basada en el uso de líneas, cuadros y triángulos.

En determinadas ocasiones Morellet desarrolló una dinámica de creación basada en la autoimposición de reglas y restricciones que antecedían a la elaboración de la pieza. Hacer del límite una norma permitía que el francés se diera a sí mismo la licencia de explorar sobre materiales y alternativas, para llegar a sus resultados.

Luis Benshimol - Arte

Su propuesta es conceptual y objetiva y algunos han querido ver en ella la búsqueda de una reacción neutral, que suprime el afloro de los sentimientos y las interpretaciones más subjetivas y sensoriales.

La obra de Morellet lo hace muy afín a otros exponentes del arte contemporáneo, como América Ellsworth Kelly, Frank Stella y Sol LeWitt. Durante la década de los sesenta el artista francés trabajó junto a Julio Le Parc, Jean-Pierre Yvaral, Horacio García-Rossi y Hugo DeMarco en la creación del GRAV.

La propuesta estética de Morellet estaba fundamentada en una filosofía del arte singular, en la que cada obra de arte se refiere a sí misma. Este fundamento como principio creativo hizo que los títulos que nombran las piezas del francés sean de gran complejidad, con un gusto muy especial por los juegos de palabras.