Amedeo Modigliani, amor y excesos

Puede que en la actualidad Amedeo Modigliani sea uno de los artistas más buscados y cotizados en el mundo del arte. Coleccionistas están dispuestos a pagar varias decenas de millones de dólares por alguno de sus retratos o desnudos, y una obra valorada en una cifra exorbitante estuvo involucrada con el escándalo de los Papeles de Panamá.

Luis Benshimol

Contradictoriamente, el artista que hoy en día Christie’s subasta por precios de más de cien millones de dólares, en vida tuvo una existencia marcada por una salud sumamente frágil, el consumo de drogas y alcohol, los excesos, la pobreza y una historia de amor que culminó en tragedia tras su fallecimiento.

Luis Benshimol

Amedeo Modigliani llegó a París en el año 1906, contaba con 22 años y se instaló en Montparnasse para estar en contacto con la escena bohemia de la capital francesa y los artistas y escritores que integraban la movida cultural de la vanguardia de principios de siglo.

A pesar de su trabajo como escultor (oficio que pronto cambiaría por la pintura), continúa viviendo en la miseria y con el paso del tiempo se convierte en noticia entre las calles de Montparnasse, pero no precisamente por el reconocimiento de su trabajo artístico, sino por las orgías que celebraba con cierta frecuencia y que le hacían acabar completamente fuera de sí en las calles nocturnas de París, en donde tuvo que enfrentarse en varias ocasiones a las autoridades.

En 1917 conoce a Jeanne Hébuterne, una joven de 19 años que estudiaba en la Escuela de Artes Decorativas y que provenía de una familia que pertenecía a la pequeña burguesía parisina. Los padres de Jeanne, recurrente musa del pintor, se opusieron rotundamente a su relación con Modigliani, pero ella ignoró las advertencias de su familia y se fue a vivir con el artista italiano a Montparnasse.

Amedeo Modigliani recitaba para Jeanne los versos que Dante dedicó a su Beatriz, al tiempo que plasmaba en sus lienzos múltiples retratos de la hermosa joven francesa, que en un año dio a luz a una niña a la que pusieron el mismo nombre de su madre. Un año más tarde, cuando Jeanne estaba en espera del segundo hijo del pintor, Modigliani prometió casarse con ella.

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Sin embargo, ni el amor ni una familia tangible aminoraron los excesos del pintor, que seguía consumiendo sustancias como el hachís y consumiendo alcohol en grandes cantidades. Una inminente tuberculosis se desarrolló de forma contundente, al punto que la enfermedad acabó con su vida en enero de 1920, cuando Jeanne estaba en el noveno mes de su segundo embarazo.

Dos días luego de la muerte de Modigliani, Jeanne Hébuterne se quitó la vida al arrojarse por una de las ventanas de la casa de sus padres. Perdió a su segundo hijo y la única hija del pintor fue criada por una hermana de su madre que vivía en Florencia. Con los años Jeanne Modigliani, heredera del legado del pintor italiano, escribió una importante biografía de su padre, Modigliani: hombre y mito.