Eva Hesse, la búsqueda de las emociones

A pesar de haber trabajado sólo una década, Eva Hesse es considerada una de las más importantes exponentes del Expresionismo Abstracto en Norteamérica. Nació en Hamburgo, Alemania, en la época en la que el Nazismo se encontraba en su apogeo, por lo que su familia decidió emigrar a tierras estadounidenses.

 

Eva Hesse comenzó su carrera trabajando en el área del diseño textil en la ciudad de Nueva York, pero la inquietud por el arte siempre estuvo presente, por lo que conjugó su vida laboral con sus tendencias artísticas, desarrollando un estilo expresionista basado principalmente en el uso de materiales industriales u objetos hallados, como sogas, piezas de fibra de vidrio, etc.

 

 

El alemán Josef Albers fue su maestro en la Universidad de Yale y esto guió el deseo de exploración artística de Hesse hacia el Minimalismo. Uno de los aspectos más notables de esta artista fue la inteligencia y genialidad que demostró al mezclar oportunamente materiales orgánicos, con el propósito de descubrir las múltiples asociaciones que le brindaba la combinación de elementos en una pieza e instalación, así como las emociones que podía propiciar en el espectador.

 

 

Algunos críticos han identificado en la obra de Eva Hesse una insinuación sexual proto-feminista, así como su deseo de explorar con ciertos estados de la mente que el arte moderno había ignorado hasta ese momento. Eso condujo a la artista germano americana a un nuevo tipo de expresionismo que ganaría muchos seguidores e inspiraría a otros artistas de su época y generaciones posteriores.

 

Al igual que Ellsworth Kelly, Eva Hesse no veía a la pintura como un hecho bidimensional, sino como un medio de expresión plasmado en la pared con la capacidad de extenderse en el espacio del espectador tanto como le fuera posible.

 


La artista, que murió a los 34 años luego de ser diagnosticada con un tumor cerebral, siempre estuvo muy enfocada en desarrollar una interesante poética en sus instalaciones. Mediante diversas sensaciones, algunas de ellas de desagrado o rechazo, la intención subyacente de Hesse era arrastrar al espectador a la reflexión de su yo con el entorno.